En este Universo (Publicado en Sueños de Galmier el 12.02.2021)
(Foto: Pintura de Xabier Lemos -Vigo -)
Rezumo ilusión de ser ciudadano de una maravillosa democracia que, además, dicen, desde el núcleo mayoritario del gobierno de Espanha, ser plena… debo creerles porque, aunque las resoluciones del Tribunal Europeo de Derechos Humanos vinculan a España… y, como quiera que, reitera que las sanciones que se dieren, de darse, por motivos de opinión, no podrán conllevar penas de prisión, resulta que, el domingo finaliza el plazo para que Hasél, voluntariamente, se encamine a la cárcel… les creo, también, porque, el Tribunal Constitucional español -con división de sus miembros-, decidió el pasado diciembre 2020, que la libertad de expresión no ampara llamamientos a quemar la bandera, en el caso de un sindicalista que, en un acto de protesta en Ferrol, dijo: "prenderle fuego a la puta bandera" y “aquí tenéis el silencio de la puta bandera”.
Sevach, es un personaje “fantástico” que tiene la mala
costumbre de ponernos al día y facilitarnos el tránsito por los vericuetos del Derecho
Administrativo.
Recientemente, los miembros del actual Consejo General del
Poder Judicial, cuyo mandato está agotado y caducado desde hace dos años, ha
vilipendiado, presuntamente, los más elementales derechos de José Ramón Chaves
García, Sevach, un digno Magistrado, que ha concursado a una plaza para la que
existe una convocatoria con unas bases de concurso, en el cual ha de valorarse el
mérito y la capacidad como prescribe la Ley.
Saltándose absolutamente las bases de la convocatoria, los
miembros del actual Consejo General del Poder Judicial, le dieron cero puntos al
Magistrado Chaves, otorgando el cargo arbitrariamente a otro Magistrado que,
entre otras cosas, siquiera tiene la especialidad propia de la plaza a ocupar. Las
bases de la convocatoria, de haber sido aplicadas, no permitirían puntuar cero,
evidentemente, salvo que quién pretendiera acceder a la vacante, no reuniera,
en absoluto, el más mínimo de los requisitos para acceder a la misma (más información Europa Press).
Que un órgano de gobierno de los jueces llegue a extremos
de tan bajo nivel, debe hacernos reflexionar sobre si nos merecemos lo que esta
pasando.
Que haya personas empeñadas en deslegitimar el estado de
derecho, debe hacernos pensar en si no es motivo para una clara repulsa, pública,
por parte de la ciudadanía.
El pasado miércoles, compartí un artículo titulado Vicio insubsanable; hoy, tras
conocerse, el jueves, el texto de la sentencia del Tribunal Supremo al respecto,
el autor de dicho artículo, el profesor Javier Pérez Royo, abunda en que
la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo incurre en prevaricación y, termina diciendo
en su nuevo artículo: “Al dictar la
sentencia 682/2020 en los términos en que lo han hecho los 16 magistrados de la
Sala de lo Penal del TS han levantado un acta de acusación contra ellos mismos.”
Todas sabemos y conocemos que, la Constitución
española comienza diciendo en su artículo primero que, España se constituye en
un Estado social y democrático de Derecho y que, la soberanía reside en el
pueblo español, del que emanan los poderes del Estado y también que, la forma
política del Estado español es la Monarquía parlamentaria.
Sabemos que, el Título segundo de la Constitución
se refiere a la Corona y que, en su artículo 64.2 dice que de los actos del Rey
serán responsables las personas que los refrenden y ello porque en su artículo
65.3 establece: “La persona del Rey es inviolable y no está sujeta a
responsabilidad. Sus actos estarán siempre refrendados en la forma establecida
en el artículo 64, careciendo de validez sin dicho refrendo, salvo lo dispuesto
en el artículo 65. 2”; por el cual,”El Rey
nombra y releva libremente a los miembros civiles y militares de su Casa.”,
ello quiere decir que a salvo de esa excepción respecto de los miembros civiles
y militares de la Casa del Rey, el monarca en sus actos deberá contar siempre
con refrendo, que es una autorización de sus actos por firma hábil.
En España, por tanto, el Rey no puede disponer,
por sí mismo, sin el previo control establecido por la Constitución y las leyes, dado que no
estamos en un régimen de monarquía absolutista. La falta de refrendo hace que
sus actos carezcan de validez.
El Consejo General del Poder Judicial, cuyo
mandato se encuentra excedido, invitó la semana pasada -formalmente- a Felipe
VI, para asistir al acto, en Barcelona, por el que se entregan los nombramientos
de Jueces y, el monarca, confirmó su asistencia sin contar con el refrendo que
la Constitución española exige respecto de sus actos. El Gobierno de España,
que tiene como principal cometido la dirección del país, decidió con base en sus
competencias, no autorizar la presencia de el Rey en dicho acto. Huelga hablar de
otras razones, por cuanto, en principio, tanto para la Casa Real como para el
Consejo General del Poder Judicial, sí o sí, ha de prevalecer el cumplimiento
de la Constitución y las Leyes, debiendo actuar con escrupulosa prudencia, ya
sea para proceder a una invitación a un acto con asistencia del Jefe del Estado,
como a su confirmación por este.
Concluíamos, mi amicísima interlocutora y yo, en la última
conversación de la ronda mensual de encuentros con mis próximos que, la
crispación existente en el ámbito sociopolítico, está resultando muy positiva y
beneficiosa para nuestro propio estado anímico. Aunque es costumbre hacerlo a presencia, cara a cara, dadas las circunstancias, es menester tildar de magnífica, la
sensación de proximidad, a pesar de haber tenido que recurrir a un
medio de comunicación a distancia pues, aunque virtual, la cercanía emocional se
produjo a un nivel de calidad asombroso, dando cuenta, incluso, de nuestro
estado físico, a la vista, en una pantalla que hizo el milagro de vernos al
lado, así lo hemos definido ambos dos. Por momentos, cuando hacíamos exposición de nuestra
percepción personal de las cosas, debo decir, por innegable, que la sensación fue
de frustración y enfado; exponiendo datos sobre hechos tangibles actuales, sin embargo, hemos tenido que concluir lo positivo de la actual generalizada frustración.
Parece extraño pero, el fruto de departir periódicamente con gente de un nivel
humano grande, dejándose uno llevar por la paz que produce locutar en plena
confianza, sin pliegues, conlleva a una capacidad de reflexión y bienestar sin
límites. Insisto en recomendaros su práctica.
Claro que resulta extraño entendamos sea positivo lo que
pasa, tras analizar algunos de los acontecimientos que pululan en la cresta de
la ola: Desde la decadencia de los sindicatos hasta la deformación intencionada
de los hechos históricos, acontecidos apenas hace un cuarto de siglo; pasando,
por la actitud confusa de la Iglesia católica, vistiendo incluso de falangista a una virgen; pasando, por las colas de seres humanos
para adquirir cita previa, de información, para una posterior solicitud de
asilo, provocadas en una Comisaría, en busca de disuasión; pasando asimismo,
por el menosprecio de la Unión Europea hacia el asunto de Gibraltar, ahora que
tratan de concordar el brexit; pasando,
también, ante nombramientos de peleles para cargos de la judicatura; pasando,
por la decepcionante sensación que produce saber de algunas sentencias como la que califica de abuso, en
materia de violación sexual, que consideró hechos probados haber sido víctima del abuso por dos hombres y haber dicho: “no”… “por favor para”… y, que ha sido resuelta, como no violenta por haberse perpetrado, según dice el tribunal, “…aprovechándose
los autores para abusar de ella de su carácter vulnerable, lo que unido a la
previa ingesta de bebidas alcohólicas y ansiolíticas, posiblemente pudo
debilitar su capacidad de defensa, haciendo ya por ello innecesario acudir a
actuaciones violentas o intimidatorias”. Nos dio tiempo para hablar de nosotros mismos, sin dejar de
observar las absurdas y destructivas comparaciones de quienes buscan la
desilusión, pues pretenden ilegalizar el comunismo como paso previo para
rechazar el franquismo; obviando intencionadamente, no por desconocimiento, que
comunismo es una doctrina
económica, política y social que defiende una organización social en la que no
existe la propiedad privada ni la diferencia de clases, y en la que los medios
de producción estarían en manos del Estado; mientras que, franquismo es la dictadura de carácter totalitario impuesta en
España por el dictador, general franco, a partir de la guerra civil de 1936 a
1939 y mantenida hasta su muerte. Positivo sí, lo vemos todo,
porque la carga de despropósitos ha sacado a la luz la discordia, el rencor, la maledicencia, el odio y
sobretodo la desinformación planificada. Hemos visto, estáis viendo todos, como
a vuestro lado, muy cercanos, emergen personas sumergidas en un raro silencio, innecesario, ¿por qué callaron?... Salen a flote, cada vez con mayor soltura, ¿por qué, ahora?. Positivo es, saber quién es, la vecina, el compañero, el o la amiga,
disfrazados, esos que se benefician de la lucha por las libertades y el progreso pero, mantienen una actitud hipócrita, recatada, desleal, fría, insolidaria … Es positivo, conocer el ambiente, el clima, la gente. También lo es, que podamos ser conscientes de cambio votando, quizá toque votar, cambiar participando, cambios en los órganos decisivos, controlando,
sin cejar en el control permanente y exhaustivo, de aquellos a los que hemos elegido.
Por fin, algunos de los partidos que se decían constitucionalistas, con el peso de las circunstancias, están demostrando que no lo son. Veamos:
Sabemos que la mayoría de los partidos políticos elegidos por el Pueblo de España, acordó, retirar la confianza al equipo de Gobierno de Don Mariano Rajoy Brey, siendo la consecuencia que, se votó una nueva opción de Gobierno, conforme a la Constitución de 1978, con los votos de la mayoría representativa del Pueblo soberano. Son datos irrebatibles.
Conocemos que, las organizaciones políticas, entre otras, que se autodenominan constitucionalistas, Partido Popular, Partido Ciudadanos y partido Vox, están demostrando no respetar, a sabiendas, la Constitución española vigente, pues dicen no ser legítimo el Gobierno actual, presidido por Don Pedro Sánchez Pérez-Castejón. Algunos medios de comunicación, bombardean a diario con la idea de la ilegitimidad, a lo cual debemos decir que no es cierto.
España, ese formato territorial que debe incluir a otros territorios legítimos, puede cambiar, le pese a quién le pese.
Decíamos en este Blog, ya el 25 de mayo de 2018 que era posible otra forma de hacer bien las cosas, desde izquierda, nacionalismos y otras organizaciones políticas o no, porque todos, tienen muchos medios para hacerlo, juntos, a través de acuerdos a la portuguesa: ver -> “Otra España, con prestancia y amor… posible”
Digamos que hay semanas que son especiales, la que estamos agotando, tiene de especial en algunos lares, la vuelta al cole y consiguiente nerviosismo en los hogares, con influencia entre otras muchas circunstancias, en el ámbito laboral, en los hábitos de descanso...
Decíamos en Junio: “Alguna de las nuevas
organizaciones políticas, tiene la hermosa
Na Bracara (Baldo)
capacidad de hacer converger,
convenciendo, tratando, en cada momento, en la búsqueda específica de
soluciones, sociales y políticas…”
Añadíamos también: “Mientras
tanto, quien ahora gobierna, sosegado, ha de hacer, primero, lo que antes no
hizo: Libre a España, respetar sus naciones, sus territorios, borrar el
franquismo en todas sus expresiones… y blindar las pensiones; tras ello, quienes participan en la base, los que
debaten y discuten en confluencia, convergentes, los llamados a gobernar, harán
funcionar el circo, en el que caben gente, animales y sobretodo juicio”
En este corto camino de cambios, con posibles tintes de
izquierda, en los lindos encuentros, con gentes buenas, que hemos podido tener
este verano, no han faltado personas incrédulas, las del todo no, las gentes de
poca fe, dados a mostrarse como progresistas, afines, pero inflexibles ante inevitables
errores o dificultades, gente que, parece más vender su voto, que aportarlo a
su causa, al ideal por el que dice luchar a ultranza, y que manifiesta defender
dignamente. La hiriente denuncia, hecha pública en cualquier parte, con mucha
rabia contenida, sin mojarse en el debate del que debe formar parte, constituye
un verdadero peligro social. Por contra, siguen existiendo, los y las que
luchan con y por sus ideas, pensando en construir para lo ajeno, además de en pro
de sí y de los suyos. Quienes, renuncian a detalles, aportando su fuerza para
crecer en convergencia.
Aquí, esperando el verano... nos decían unas amistades ayer, sentadas, todas, en una terraza. La cerveza tostada, muy buena, como siempre... mi compañía magnífica,